Introducción

La vía lagrimal es un sistema anatómico y funcional clave para mantener la salud ocular y la adecuada lubricación de la superficie ocular. Las alteraciones en este sistema, conocidas como patologías de la vía lagrimal, pueden afectar desde la formación y drenaje de las lágrimas hasta provocar molestias, infecciones y afectar la calidad de vida. En Argentina, aunque la prevalencia específica de enfermedades lagrimales no está completamente documentada, su impacto clínico es relevante dada la diversidad climática, la alta incidencia de alergias oculares y el acceso variable a servicios especializados.

Este artículo abordará en profundidad la anatomía y fisiología de la vía lagrimal, las principales patologías asociadas, su diagnóstico y manejo basado en evidencia, con especial atención al contexto local argentino. Se discutirán las indicaciones quirúrgicas y no quirúrgicas, además de recomendaciones para la prevención y salud pública. También se incluirá una sección de preguntas frecuentes para resolver dudas comunes.


Conceptos y anatomía relevantes

La vía lagrimal está compuesta por estructuras que permiten la producción, distribución y drenaje de la lágrima, manteniendo la homeostasis ocular y la protección frente a irritantes y agentes infecciosos.

Anatomía

  1. Glándulas lagrimales: Principalmente la glándula lagrimal principal ubicada en la fosa lagrimal del hueso frontal; produce la capa acuosa de la lágrima.
  2. Puntos lagrimales: Dos pequeños orificios en el borde libre del párpado superior e inferior, ubicados en los extremos mediales (puncta superior e inferior), que captan la lágrima.
  3. Canalículos lagrimales: Conductos de 8 a 10 mm que conectan los puntos lagrimales con el saco lagrimal.
  4. Saco lagrimal: Depósito donde se acumulan las lágrimas antes de su drenaje.
  5. Conducto nasolagrimal: Conducto que conecta el saco lagrimal con la cavidad nasal, desembocando en el meato inferior de la fosa nasal.

Fisiología

El drenaje lagrimal se realiza cuando la contracción y relajación de los músculos orbiculares y el músculo de Horner generan un efecto de bombeo que desplaza la lágrima desde los canalículos hacia el saco y luego al conducto nasolagrimal. Este sistema mantiene la lágrima en constante renovación y evita el desbordamiento lagrimal (epífora).


Epidemiología y contexto en Argentina

La obstrucción de la vía lagrimal es una causa común de epífora tanto en niños como en adultos. En la población pediátrica, la obstrucción congénita del conducto nasolagrimal afecta aproximadamente al 5-6% de los lactantes a nivel mundial. En adultos, la obstrucción adquirida es más frecuente en mujeres mayores, con causas inflamatorias, traumáticas o iatrogénicas.

En Argentina, los datos epidemiológicos específicos son escasos o heterogéneos. Sin embargo, se sabe que la prevalencia de dacriocistitis y obstrucción lagrimal puede estar influenciada por factores ambientales, como la exposición a ambientes secos o contaminados, y la alta incidencia de enfermedades alérgicas. El acceso a tratamientos especializados varía entre el sistema público, obras sociales y prepagas, con mayor concentración de servicios en zonas urbanas como Buenos Aires y Córdoba.

No se dispone de cifras nacionales consolidadas, pero la demanda de procedimientos como la dacriocistorinostomía (DCR) y la colocación de punctum plugs es creciente.


Etiología y factores de riesgo

Las patologías de la vía lagrimal pueden clasificarse en diversas categorías según su origen:

1. Obstrucción congénita

2. Obstrucción adquirida

3. Otros factores


Manifestaciones clínicas

Síntomas

Signos

Diagnóstico diferencial

Red flags


Diagnóstico y pruebas (step-by-step)

Historia clínica

Examen físico

Pruebas complementarias


Tratamiento y manejo

No farmacológico

Farmacológico

Procedimientos y cirugía

Consideraciones en Argentina


Cirugía

Indicaciones

Técnicas

Preoperatorio

Complicaciones

Postoperatorio


Complicaciones, pronóstico y calidad de vida

La obstrucción lagrimal no tratada puede evolucionar a infecciones recurrentes, dacriocistitis aguda, formación de abscesos y, en casos raros, complicaciones orbitarias. La epífora persistente afecta actividades cotidianas, como la lectura, conducción y trabajo, disminuyendo la calidad de vida.

El pronóstico tras cirugía es generalmente favorable, con tasas de éxito superiores al 85% en DCR. Sin embargo, la recurrencia puede ocurrir, principalmente por fibrosis o mala técnica.


Prevención y salud pública


Tendencias emergentes y líneas de investigación


Conclusiones


Preguntas Frecuentes

1. ¿Cuándo debo consultar de urgencia por problemas de la vía lagrimal?
Debe buscar atención urgente si presenta dolor intenso, enrojecimiento marcado alrededor del saco lagrimal, fiebre o masa rápidamente progresiva, ya que puede indicar dacriocistitis aguda o celulitis orbitaria.

2. ¿Qué significa una prueba de Schirmer baja y cómo se interpreta?
Aunque Schirmer es más común en ojo seco, en casos con lagrimeo excesivo puede ayudar a descartar hiperproducción lagrimal. Valores menores a 5 mm en 5 minutos indican hiposecreción, pero la prueba tiene variabilidad y puede estar influida por anestesia o irritación.

3. ¿Qué expectativas tengo después de una cirugía de dacriocistorinostomía?
La mayoría de los pacientes experimentan resolución del lagrimeo en semanas a meses. Es necesario seguimiento para evitar recurrencias y realizar tratamientos complementarios si hay fibrosis.

4. ¿Hay diferencias en el manejo de la obstrucción lagrimal en niños y adultos?
Sí. En pediatría, la obstrucción suele ser congénita y responde bien a masajes o sondajes, mientras que en adultos suele ser adquirida y puede requerir cirugía.

5. ¿Puede un problema en la vía lagrimal causar ojo seco?
Generalmente no, pero la obstrucción puede coexistir con ojo seco, complicando el cuadro clínico. La lágrima retenida puede generar irritación.

6. ¿Es cierto que el lagrimeo siempre significa que se deben usar gotas para el ojo seco?
No necesariamente. El lagrimeo puede ser por obstrucción lagrimal y no por falta de lágrima. El diagnóstico clínico es fundamental.

7. ¿Qué pruebas son esenciales para diagnosticar obstrucción de la vía lagrimal?
El sondaje y lavado lagrimal, junto con la historia clínica y examen físico, son la base. Estudios por imagen se reservan para casos complejos.


Aviso legal: Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica profesional. En Argentina, para atención especializada puede consultar centros públicos, obras sociales o prepagas según su cobertura. Ante síntomas o dudas, consulte a un oftalmólogo certificado.


Referencias

  1. American Academy of Ophthalmology. Preferred Practice Pattern® Guidelines: Epiphora and Lacrimal Drainage Disorders. 2021.
  2. Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Guías de Práctica Clínica en Oftalmología. 2022.
  3. Canadian Ophthalmological Society. Clinical Practice Guidelines for Nasolacrimal Duct Obstruction. 2019.
  4. Kakizaki H, et al. Surgery for nasolacrimal duct obstruction: principles and techniques. Taiwan Journal of Ophthalmology. 2016;6(3):131–137.
  5. Baylis HI, et al. Pediatric nasolacrimal duct obstruction: diagnosis and management. Ophthalmology. 2017;124(8):1129–1135.
  6. Kikkawa DO, et al. Surgical management of nasolacrimal duct obstruction. Ophthalmology Clinics of North America. 2013;26(2):287–297.
  7. Zappia JJ, et al. Dacryocystorhinostomy outcomes: a review. British Journal of Ophthalmology. 2019;103(2):133–138.
  8. Sociedad Argentina de Oftalmología (SAO). Protocolos de manejo de vía lagrimal. 2020.
  9. Hadid OH, et al. Endoscopic versus external dacryocystorhinostomy: a meta-analysis. Clinical Otolaryngology. 2019;44(2):187–195.
  10. Sharma R, et al. Lacrimal system disorders in children and adults: epidemiology and clinical features. Indian Journal of Ophthalmology. 2018;66(9):1253–1260.
  11. Hwang K, et al. Lacrimal drainage system disorders in adults. Survey of Ophthalmology. 2017;62(1):1–19.
  12. CAO (Consejo Argentino de Oftalmología). Actualización en cirugía lagrimal. 2021.
  13. Rhee DJ, et al. Diagnosis and management of nasolacrimal duct obstruction. Ophthalmic Plastic and Reconstructive Surgery. 2015;31(2):93–100.
  14. McNab AA. Dacryocystorhinostomy: external vs endoscopic approach. Clinical & Experimental Ophthalmology. 2017;45(1):36–43.
  15. Cunningham MJ, et al. Pediatric lacrimal drainage obstruction: current concepts. Current Opinion in Ophthalmology. 2019;30(5):427–432.
UNO Visión