Pseudoagujero

Introducción

El término pseudoagujero macular —o simplemente pseudoagujero— suele generar confusión porque, aunque puede parecerse a un agujero macular en el examen del fondo de ojo, no se trata del mismo problema ni tiene el mismo pronóstico. En la práctica clínica, distinguir ambos diagnósticos es fundamental: un pseudoagujero puede acompañarse de una membrana epirretiniana y de distorsión visual, pero conserva la continuidad de la retina neurosensorial; en cambio, el agujero macular verdadero implica una solución de continuidad de espesor completo en la fóvea. Esta diferencia anatómica cambia por completo la conducta, el seguimiento y, en muchos casos, la indicación de cirugía.

La importancia del tema en Argentina es muy concreta. En consultas ambulatorias de oftalmología, retina y cirugía vítreorretiniana, el pseudoagujero aparece con frecuencia como hallazgo en pacientes que consultan por visión borrosa, metamorfopsias o dificultad para leer. El acceso a tomografía de coherencia óptica (OCT) en centros públicos, obras sociales y prepagas ha mejorado la precisión diagnóstica, pero persisten desigualdades de disponibilidad entre regiones y niveles de complejidad. Por eso, entender qué es un pseudoagujero, cómo se diagnostica y cuándo requiere observación o tratamiento ayuda tanto al paciente como al médico general, al óptico, al clínico y al oftalmólogo no subespecialista.

En este artículo se revisan de forma clara y académica la anatomía relevante, las causas, la presentación clínica, el diagnóstico con OCT, el tratamiento y las implicancias pronósticas del pseudoagujero macular, con un enfoque práctico y contextualizado para la realidad asistencial argentina.

Conceptos y anatomía relevantes

El pseudoagujero macular es una alteración de la fóvea que simula un agujero macular en la biomicroscopía o en las imágenes del fondo de ojo, pero que no corresponde a una pérdida de todo el espesor retinal. Su asociación clásica es con la membrana epirretiniana (también llamada pucker macular), una fina capa fibrocelular sobre la superficie interna de la retina que puede generar tracción tangencial. Esa tracción modifica la arquitectura de la fóvea, produce irregularidad del contorno foveal y puede crear un aspecto de “cráter” o depresión central que se parece a un agujero.

Desde el punto de vista anatómico, la fóvea es la zona de máxima agudeza visual. Allí la retina interna se desplaza periféricamente para permitir una alta densidad de conos y una relación óptica favorable. Cuando una membrana epirretiniana contrae la superficie retiniana, la fóvea puede deformarse por fuerzas de tracción tangencial y por el engrosamiento o la elevación asimétrica de los bordes foveales. En el pseudoagujero, la retina sigue estando íntegra: no hay un defecto de espesor completo. Esta es precisamente la clave para diferenciarlo del agujero macular verdadero.

La OCT ha cambiado el paradigma diagnóstico. Antes, la clasificación dependía de la observación clínica y podía haber errores de interpretación. Hoy, la tomografía muestra con precisión si existe o no una discontinuidad completa, si hay membrana epirretiniana, engrosamiento retinal, irregularidad de la zona foveal avascular o tracción vítreomacular asociada. En otras palabras, el pseudoagujero es una entidad morfológica y funcional, no solo una impresión clínica.

Epidemiología y contexto en Argentina

No existen, hasta donde llega la evidencia disponible de uso habitual, estadísticas argentinas homogéneas y ampliamente validadas que permitan estimar con exactitud la prevalencia del pseudoagujero macular en la población general. Esto no es extraño: en retina, muchas series publicadas provienen de centros terciarios y reflejan poblaciones de derivación, no necesariamente la epidemiología comunitaria. Lo que sí se sabe, por la literatura internacional y por la práctica clínica local, es que el pseudoagujero se observa con mayor frecuencia en adultos mayores, especialmente cuando existe membrana epirretiniana idiopática o secundaria.

En Argentina, el contexto asistencial influye en el diagnóstico. La mayor disponibilidad de OCT en centros urbanos —Ciudad de Buenos Aires, conurbano, capitales provinciales y hospitales de alta complejidad— favorece la detección temprana. Sin embargo, en áreas con menor densidad de subespecialistas, un paciente puede llegar con el rótulo inespecífico de “degeneración macular”, “agujero” o “membrana” sin una clasificación precisa. La exposición solar intensa en varias regiones del país no se considera una causa directa del pseudoagujero, pero sí forma parte del contexto general de salud ocular y envejecimiento retinal. De modo similar, el uso prolongado de pantallas puede aumentar la percepción de síntomas visuales como astenopia o dificultad de enfoque, aunque no es un factor causal de pseudoagujero. Lo relevante, en términos prácticos, es el envejecimiento ocular, la prevalencia de membrana epirretiniana y el acceso oportuno a OCT y seguimiento por retina.

Etiología y factores de riesgo

La causa más frecuente del pseudoagujero es la membrana epirretiniana idiopática, que se relaciona con cambios vítreos involucionales y, en muchos pacientes, con desprendimiento posterior del vítreo. La contracción de esa membrana ejerce tracción sobre la superficie retiniana y distorsiona la fóvea. También puede aparecer en contextos secundarios, como inflamación intraocular previa, oclusiones vasculares, desgarros y cirugías oculares previas, aunque en esos escenarios la fisiopatología puede ser más compleja y coexistir con otras alteraciones maculares.

El factor de riesgo dominante es la edad. La membrana epirretiniana es más común en adultos y adultos mayores, por lo que el pseudoagujero también lo es. No debe confundirse con entidades pediátricas ni con patologías del desarrollo foveal. En niños, la apariencia de pseudoagujero es mucho menos habitual y, si aparece, obliga a pensar en causas inflamatorias, posquirúrgicas o asociadas a alteraciones estructurales distintas. En cambio, en el adulto mayor, el cuadro típico es el de una membrana epirretiniana con síntomas leves a moderados y buena agudeza visual central relativa, aunque con distorsión.

También influyen factores asociados al estado vitreorretinal: cambios del gel vítreo, tracción en la interfase vitreomacular y antecedentes de procedimientos intraoculares. En algunos pacientes, el pseudoagujero se detecta incidentalmente durante una revisión de rutina o en el estudio de una catarata, lo cual subraya la importancia de examinar la mácula con método y, cuando corresponde, solicitar OCT antes de atribuir la disminución visual solo al cristalino.

Manifestaciones clínicas

El pseudoagujero puede ser asintomático, pero lo más habitual es que el paciente refiera visión borrosa leve, metamorfopsias —esto es, ver las líneas rectas onduladas—, dificultad para leer o una sensación de “imagen deformada” en un ojo. A diferencia del agujero macular verdadero, la pérdida visual súbita y marcada no es el patrón más típico, aunque algunos pacientes pueden notar una reducción funcional significativa si la membrana epirretiniana genera tracción importante o si hay compromiso bilateral.

En la exploración clínica, el fondo de ojo puede mostrar una membrana brillante, arrugada o semitransparente sobre la mácula, con un contorno foveal anómalo. El pseudoagujero suele tener un borde más empinado o bien una depresión central aparente, pero sin el defecto de espesor completo propio del agujero macular. La visión puede estar relativamente conservada, y la agudeza visual por sí sola no siempre refleja el grado de distorsión subjetiva que experimenta el paciente. Por eso, en retina, los síntomas funcionales son tan importantes como la lectura de la cartilla.

Es útil considerar el diagnóstico diferencial con el agujero macular verdadero, la pseudofaquia con cambios refractivos, la degeneración macular relacionada con la edad, el edema macular quístico, la tracción vitreomacular y las alteraciones de la interfaz vítreo-retiniana por otras causas.

Red flags que ameritan evaluación oftalmológica urgente incluyen disminución visual rápida, aparición de un escotoma central nuevo, fotopsias intensas, aumento brusco de miodesopsias, antecedente de traumatismo ocular, dolor ocular con enrojecimiento o sospecha de desprendimiento de retina. También merece atención rápida una distorsión marcada de inicio reciente, porque un agujero macular incipiente o una tracción vitreomacular relevante pueden confundirse clínicamente con un pseudoagujero.

Diagnóstico y pruebas

El diagnóstico comienza con una anamnesis precisa: inicio y evolución de los síntomas, lateralidad, presencia de metamorfopsias, antecedente de cirugía ocular, uveítis, oclusión vascular, trauma, miodesopsias y enfermedades sistémicas. La agudeza visual debe medirse de manera estandarizada, pero no basta con eso. En consulta especializada, la biomicroscopía con lente de contacto o no contacto permite evaluar la mácula y buscar signos de membrana epirretiniana, pliegues superficiales y cambios foveales.

La tomografía de coherencia óptica (OCT) es la prueba central. En el pseudoagujero, la OCT muestra una depresión foveal irregular o estrechamiento del contorno central, con preservación de la continuidad de todas las capas retinianas. Frecuentemente se observa membrana epirretiniana y aumento de la reflectividad superficial. Puede haber tracción tangencial, engrosamiento macular o asimetría de los bordes foveales. La interpretación correcta exige diferenciar el pseudoagujero del agujero macular de espesor completo, en el que sí se observa una interrupción de todas las capas neurosensoriales con defecto central verdadero. También debe distinguirse del “lamellar macular hole” o agujero lamelar, que tiene un patrón estructural intermedio y no es sinónimo de pseudoagujero.

En algunos casos, la rejilla de Amsler puede ayudar a objetivar metamorfopsias, aunque no sustituye la OCT. La angiografía fluoresceínica hoy tiene un papel menor en el pseudoagujero, salvo que se sospechen diagnósticos alternativos o comorbilidades vasculares. Tampoco suele ser necesario realizar estudios funcionales complejos salvo en contextos académicos o casos seleccionados.

En la práctica, el flujo diagnóstico razonable es simple: síntomas compatibles o hallazgo en fondo de ojo, evaluación clínica, OCT macular y correlación anatomo-funcional. Si el paciente tiene una membrana epirretiniana estable y buena función visual, la observación suele ser suficiente. Si hay duda diagnóstica, la OCT seriada aporta información decisiva sobre progresión.

Tratamiento y manejo

El tratamiento del pseudoagujero depende de la causa subyacente y del impacto funcional. Cuando se asocia a una membrana epirretiniana leve y la visión es buena, el manejo puede ser conservador, con observación clínica y control por OCT. Esto es especialmente razonable si las metamorfopsias son mínimas y el paciente conserva autonomía para leer, trabajar y conducir.

No existe un tratamiento farmacológico específico que “cierre” un pseudoagujero. El objetivo terapéutico es manejar la membrana epirretiniana o la patología causal si el compromiso visual lo justifica. En pacientes sintomáticos, con disminución funcional significativa o progresión estructural, la opción de elección suele ser la vitrectomía pars plana con membranectomía y, según el caso, pelado de membrana limitante interna. La indicación no se basa solo en la agudeza visual, sino también en la distorsión subjetiva y en la repercusión sobre actividades cotidianas.

En Argentina, la conducta real suele estar influida por varios factores: disponibilidad de subespecialistas en retina, cobertura por obra social o prepaga, tiempos de autorización y accesibilidad a OCT seriada. En el sistema público, muchos pacientes llegan derivados desde oftalmología general o clínica médica. La educación del paciente es crucial, porque un pseudoagujero no siempre requiere cirugía inmediata, y la adherencia al seguimiento evita tanto intervenciones innecesarias como demoras cuando realmente hay progresión.

La decisión terapéutica debe individualizarse. En personas mayores con comorbilidades sistémicas, la ponderación riesgo-beneficio es especialmente importante. La cirugía puede mejorar la metamorfopsia y la función visual, pero no garantiza una visión “perfecta” y la recuperación anatómica puede ser gradual.

Cirugía (si aplica)

La cirugía se indica cuando la membrana epirretiniana o la tracción asociada generan síntomas relevantes, deterioro visual o progresión estructural. La vitrectomía pars plana permite liberar la tracción vitreorretiniana, remover la membrana epirretiniana y, con frecuencia, pelar la membrana limitante interna para reducir el riesgo de recurrencia. El procedimiento se realiza habitualmente con anestesia local o general según el caso, el estado del paciente y el criterio quirúrgico.

Antes de operar, es esencial documentar la OCT preoperatoria, la agudeza visual y los síntomas funcionales. También debe descartarse un agujero macular verdadero, porque eso modifica la planificación y el pronóstico. En algunos casos, coexistirán una membrana epirretiniana y cambios foveales más complejos; por eso el cirujano debe interpretar la imagen con cuidado y no asumir que todo “pseudoagujero” se comporta igual.

Las complicaciones de la cirugía incluyen catarata acelerada en pacientes fáquicos, desgarros retinianos, desprendimiento de retina, hemorragia, infección intraocular y recurrencia de la membrana, aunque estas complicaciones son poco frecuentes en manos experimentadas. La mitigación depende de una técnica cuidadosa, evaluación preoperatoria completa y control posoperatorio adecuado. En el seguimiento, la OCT permite valorar la reconfiguración foveal y la resolución de la tracción. La mejoría anatómica y funcional puede tardar semanas o meses.

Complicaciones, pronóstico y calidad de vida

El pronóstico del pseudoagujero suele ser mejor que el del agujero macular verdadero porque la retina conserva su continuidad estructural. Aun así, la entidad no es trivial. La distorsión foveal y la membrana epirretiniana pueden afectar lectura, reconocimiento facial, precisión manual y conducción, especialmente cuando el compromiso es bilateral o cuando el ojo dominante está más afectado. Algunos pacientes describen una asimetría entre ojos que les resulta más molesta que una disminución absoluta de la visión.

La progresión puede ser lenta o estable durante mucho tiempo, pero no es posible asegurar en cada caso que el cuadro permanecerá inmóvil. Por eso, el seguimiento debe ser clínico y tomográfico, sobre todo si aumentan los síntomas. La coexistencia de catarata, degeneración macular relacionada con la edad, edema macular o glaucoma puede empeorar la percepción funcional y confundir el cuadro. El abordaje integral es importante, porque la experiencia visual del paciente depende del conjunto de patologías oculares, no solo de la mácula.

Prevención y salud pública (Argentina-oriented)

No existe una prevención primaria específica del pseudoagujero, porque su mecanismo principal suele ser involucional y estructural. Sin embargo, sí pueden promoverse medidas de salud ocular que mejoran la detección temprana y el manejo oportuno. La consulta oftalmológica periódica en adultos mayores, especialmente si hay disminución de visión o metamorfopsias, es una estrategia simple y efectiva. El acceso temprano a OCT, cuando está indicado, evita diagnósticos erróneos y permite diferenciar un pseudoagujero de un agujero macular verdadero.

En Argentina, conviene reforzar la derivación oportuna desde medicina general, optometría y clínica médica hacia oftalmología, en particular ante síntomas monoculares de distorsión. También es útil educar sobre el valor de no atribuir toda visión borrosa a “cansancio visual” o “edad”. Si la persona cuenta con obra social o prepaga, debe saber que muchas veces puede acceder a retina y OCT mediante derivación. En el sistema público, la consulta temprana es igualmente importante y puede requerir coordinación según la región. La fotoprotección y el control de factores de riesgo generales de envejecimiento ocular son aconsejables, aunque no previenen de manera específica el pseudoagujero.

Tendencias emergentes y líneas de investigación

La principal línea de avance sigue siendo la imagenología de alta resolución. La OCT de dominio espectral, la OCT de mayor velocidad y las reconstrucciones en tres dimensiones permiten caracterizar mejor la interfase vítreo-macular y distinguir subtipos estructurales de membrana epirretiniana, pseudoagujero y agujero lamelar. En investigación, se exploran biomarcadores anatómicos que podrían predecir qué pacientes mejorarán más tras cirugía y cuáles tienen mayor riesgo de progresión.

También existe interés en comprender mejor la biología de la membrana epirretiniana y los mecanismos de tracción tangencial. Sin embargo, a la fecha, el estándar de manejo sigue siendo clínico y quirúrgico según síntomas, anatomía y función. No hay una terapia farmacológica consolidada capaz de reemplazar la cirugía en pacientes sintomáticos con tracción significativa. En la práctica, lo nuevo no ha desplazado lo establecido: ha refinado el diagnóstico y mejorado la selección de pacientes.

Conclusiones

El pseudoagujero macular es una alteración de la fóvea que puede simular un agujero macular, pero que se diferencia por la preservación de la continuidad retinal. Su causa más frecuente es la membrana epirretiniana, y la OCT es la herramienta decisiva para el diagnóstico correcto. Aunque en muchos casos el manejo es conservador, los síntomas funcionales y la progresión estructural pueden justificar cirugía vitreorretiniana. En Argentina, como en otros sistemas de salud, el acceso a OCT, la derivación oportuna y la educación del paciente son claves para evitar errores diagnósticos y mejorar resultados visuales.

Aviso importante: este texto tiene fines educativos y no reemplaza una consulta con un profesional de la salud. Ante visión borrosa, distorsión de imágenes o disminución visual, se recomienda evaluación por oftalmología. En Argentina, puede recurrirse al sistema público, a obras sociales o a prepagas según disponibilidad y complejidad del caso.

Preguntas Frecuentes

  • ¿Qué diferencia hay entre pseudoagujero y agujero macular verdadero?
    El pseudoagujero conserva la integridad de todas las capas de la retina, mientras que el agujero macular verdadero tiene una solución de continuidad de espesor completo en la fóvea. La OCT es la forma más confiable de diferenciarlos.

  • ¿El pseudoagujero puede causar ceguera?
    No suele producir ceguera, pero sí puede afectar de manera importante la lectura, la visión fina y la calidad visual. Su pronóstico suele ser mejor que el de un agujero macular verdadero, aunque requiere seguimiento.

  • ¿Siempre necesita cirugía?
    No. Muchos pseudoagujeros, especialmente si se asocian a membrana epirretiniana leve y síntomas escasos, se controlan sin cirugía. La indicación quirúrgica depende de los síntomas, la visión y la anatomía en OCT.

  • ¿Qué muestra la OCT en un pseudoagujero?
    La OCT suele mostrar una fóvea deformada o irregular con membrana epirretiniana, pero sin defecto de espesor completo. Esa preservación de las capas retinianas es el hallazgo clave.

  • ¿Cuándo hay que consultar de urgencia?
    Debe consultarse con urgencia si la disminución visual aparece de forma brusca, si surgen destellos, aumento repentino de moscas volantes, un escotoma central nuevo o dolor ocular. Esos síntomas pueden indicar otras patologías más graves.

  • ¿El pseudoagujero es más común en adultos o en niños?
    Es mucho más frecuente en adultos y adultos mayores, sobre todo por membrana epirretiniana idiopática. En niños es infrecuente y, si aparece, obliga a buscar causas secundarias o distintas entidades.

  • ¿Es verdad que las pantallas causan pseudoagujero?
    No. El uso de pantallas puede aumentar la fatiga visual o hacer más evidente una distorsión ya existente, pero no se considera una causa de pseudoagujero. La causa principal es estructural, vinculada a la retina y a la interfase vítreo-macular.

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Nota: algunas referencias de revista pueden requerir ajuste bibliográfico fino según la base de datos utilizada por el editor; se han incluido fuentes ampliamente reconocidas y relevantes para el tema.

Redacción UNO

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